MIÉRCOLES 25/01/2017

MIÉRCOLES, 03:30 A.M:
 
¡Buenas noches mis queridos confidentes! ¡Bienvenidos de nuevo! ¿Qué tal vuestro miércoles?
 
Cuánto tiempo sin ponernos al día ¿eh?… Si no recuerdo mal hace justo una semana que no nos vemos, una semanita de crisis ni más, ni menos… Aún colean algunas molestias, pero ya me conocéis, Bicho Palo nunca muere, ¡sólo muta en lapa trepa escaleras! Jajajajajajaja….
 
Bueno, os pongo un poco al día, ¿no? Que por eso mola el Diario, para mantenernos en contacto y contarnos qué tal nuestros días (¡vosotros también podéis contarme el vuestro, eso molaría mucho!)

 Hoy aún estoy recuperándome de una de mis crisis. Esta vez lo he pasado especialmente mal, no tanto por el dolor físico, que me ha dejado una semana sin poder andar, aún tengo las piernas como tonelillos. Fijo que me tiro a la piscina y me ahogo porque se me quedan las patillas flotando «p’arriba» y la cabeza «p’abajo» mientras voy dando pataditas y girando como una peonza, intentando darme la vuelta. ¡No os riáis, que sé que os lo estáis imaginando ahora mismo! Si es que son como globitos, con pelusilla, pero como globitos. Más monas ellas…
 
Bueno, igual monas no, que como esto de la fibro es un chollo, te pasa de todo. He ido al médico ¿pues no y que me han salido manchas marrones/negras por las rodillas (como las cabrillas del brasero de toda la vida de las abuelas, pero a lo bestia) con ampollas incluídas? ¿Y se quita? No ¿Y sale siempre? No tiene por qué, es que yo me la he pedido completa, ya que me ponía… ¿Y dejarán de salirme ampollas? No, con suerte se quedan en las rodillas porque cuando se van, se queda la piel en carne viva y oye, molesta un poco. Y a una amiga mía que sufre fibro también, le salen por toda la pierna y le suben por los muslos, llegando a veces a no poder ni sentarse… Así que cremita antibiótica para que no haya sobreinfección y pa’ casa…
 
¡Ay, que me disperso y al final no os cuento nada! Decía que esta vez no lo he pasado tan terriblemente mal únicamente por el dolor físico, que ya os digo que me ha dejado sin andar, si no porque he pasado dos o tres días horrorosos en los que la fibroniebla era dueña de mi vida. Dioses, qué manera de llorar esos días porque os juro que era incapaz de entender nada ni de hacerme entender yo.
El dolor a fin de cuentas, por ahora, soy capaz de llevarlo con cierta dignidad, aunque haya días que llore en silencio hasta quedarme seca al abrigo de la noche, que se ha convertido en mi fiel compañera.
 
No, no es el dolor lo que me mata. Es la certeza de no ser dueña ni de tus pensamientos ni de tus procesos mentales. De que de repente pierdes toda capacidad de razonar y resolver hasta el cálculo matemático más sencillo. De no ser capaz de mantener ni un ápice de concentración, ni retener un mínimo de información en tu cabeza. De no ser capaz de entender palabras ni capaz de encontralas para expresarte tú. De que estás contínuamente aturdida porque no hay claridad ninguna esos días. Ningún rayito de luz.
 
Y contra eso no hay lucha ni nada posible, sólo esperar y verlo a traves de tu neblina, sin ser consciente y siéndolo a la vez, de que tú no eres tú, te has convertido en una sombra. Y tu familia, claro, a tragar con esa sombra de la persona que eras, sin poder hacer nada para ayudarte, sólo mirar ese cascarón vacío y ajado que alguna vez fuiste tú, que usurpa tu sitio y tu tiempo en el mundo y que cada vez se parece menos a ti…
 
Normalmente con la fibromialgia siempre te acompaña ese aturdimiento, en cierta medida. Pierdes memoria y concentración, etc… Vamos que puedes llegar a repetirte más que el ajo y no te das ni cuenta o se te olvidan todas las cosas que querías hacer. Por eso ahora vivo con una libretita monísima de la muerte colgada del cuello, así no se me olvida nada, salvo cuando se me olvida apuntarlo, que ya me ha pasado. Jajajajajaja….
Pero no ha sido hasta esta semana cuando me he dado de bruces con ese lado oscuro y cruel, para mí, como es la FIBRONIEBLA, porque no me gusta, porque no puedo pelear, porque no puedo apretar dientes y tirar p’alante como siempre, porque no me deja, porque no nada, porque me hace desaparecer y ya no soy yo…
 
Y así nos despedimos hoy. Cuidaos y quereos mucho, que os espero aquí mañana de nuevo. Que soñéis bonito, mis confidentes. Abrazos de algodón.
 Ale

Escrito por alejandralain

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