Diario de una Guerrera de Cristal: Empezamos…

lluvia, fibromialgia

VIERNES, 04:00 A.M.:

¡Bienvenid@s al día a día de una Guerrera de Cristal!
 
Bueno, no era exactamente así (ni a estas horas, que se me están congelando las dos neuronas que me quedan) como tenía pensado empezar este diario, tampoco tenía muy claro cómo hacerlo… Sólamente sabía con una claridad absoluta (ojo, claridad, que en mi caso eso escasea como agua en desierto, ya iréis sabiendo por qué) que necesito contaros cómo es el día a día de alguien como yo, alguien con fibromialgia.

 Y ni siquiera empiezo por el principio, que sería lo suyo (a ver, todas las historias tienen un principio, puedes saber más AQUÍ). Yo he ido prooocastriiinando… prooocraaastinando… ¡Cooontra! Dándole largas, de toda la vida. Porque la cosa tiene miga, a ver por dónde empezaba, que va para rato… Así que cierro los ojos y ¡me lanzo a la piscina!
 
Empezaremos entonces, hoy, en un día cualquiera que para mi sorpresa ¡ha sido un día bueno! Yuuujuuu, hoy hasta parecía una persona normal y no un bicho palo que, ojo, mi hija ve un bicho palo por la tele y dice «¡Mira, es mamá!», la «jodía niña», pero habrá que quererla igual, que me costó mucho parirla 😀
 
¡Hoy he podido vestirme en menos de los 20 o 30 minutos de costumbre y hasta he recogido algo el salón, sin morir después entre terribles sufrimientos! El único pero, ya hay que jorobarse, es un sorpresivo síndrome de abstinencia que me ha tenido con temblores a niveles de parkinson casi todo el día. Lo que hace desintoxicarse de un antidepresivo que no me sentaba bien, oyes… Ya os contaré, ya, recordádmelo, que se me olvidará, seguro.

«Tiene usted Fibromialgia»:

Estooo… Esperad, vale que a lo mejor soltaros todo el rollazo de mi vida hasta aquí como que no pero unas pinceladas de lo que ha sido llegar a saber que me convertía de repente en alguien con Fibromialgia igual sí porque me consta que hay mucha persona enferma por ahí, dando bandazos sin que nadie sepa darles una explicación y sin que se les trate como enfermas reales que igual se sienten identificadas.
 
En mi caso hablamos de un largo camino de más de cuatro años de duración intentando hacerles ver a los señores doctores que me duele todo y no siempre en el mismo sitio, que tengo un agotamiento brutal, que muchas noches el dolor me despierta si es que llego a dormir (o de manos, o de piernas, o de espalda…) que se me duermen las manos y/o los pies, que hay días que no puedo ni andar… (En realidad empezó la cosa a dar avisos en el 2005, si la memoria no me falla, aunque la intensidad del dolor, inicialmente de espalda únicamente, hacia el 2012 fue subiendo, impertérrita. Así que echando cálculos me da que llevo con fibromialgia, que a pasado de leve a grave, unos 14 años, ahí es «ná»)
 
Total que la peregrinación médica ya te deja más «pallá» que «pacá», pensando que a ver si los médicos, ignorantes del tema en su mayoría, llevan razón y lo tuyo o bien es psicosomático, con lo que estás fatal de lo tuyo o bien exageras porque «no duele tanto», con lo que también estás fatal de lo tuyo.
 
¿Resultado? La estabilidad emocional por los suelos y el estrés a niveles de postguerra, un desastre… ¡Ah! Y tus dolores van ganando terreno pero oye, que todo en la vida se te cura andando una hora y media campo a través, sin objetivo ninguno, sin pararte y moviendo los brazos como si desfilaras (palabras textuales de uno de los médicos por los que he pasado, os lo prometo)
 
En fin, que después de una auténtica odisea novelesca (ya os iré contando según me acuerde, que mi cabeza se ha convertido en un colador) llegamos por fin al diagnóstico, porque a alguno se le encendió un bombillo, y te dicen: «señora, tiene usted Fibromialgia» y te sueltan con tu papelito, te dan por encima un tratamiento paliativo porque no tiene ni idea de qué hacer contigo (esto es crónico señor@s) y fin, sin más.
Ahí te quedas aquí en Andalucía, en el limbo de la seguridad social con una enfermedad que la mitad de los médicos aún no reconocen como tal y la otra mitad ni si quiera sabe qué es, tiene mandanga la cosa. Si quieres leer más al respecto, puedes leer mi primera colaboración en Bloggers and Family, AQUÍ.
 
A estas alturas por lo menos ya sabía de lo que me hablaban porque, ¡oh, cosas del destino! conocimos por las redes (qué sería de mi mundo sin las redes) a mi madrina de Cristal, a mi TINA, que llevaba un año diciéndole a mi señora madre que lo mío era lo que es. Y hablamos mucho, mucho y me explica las etapas que tiene y lo que va a ir pasando, pero no todo el mundo tiene a mi TINA (y no la presto, ni pienso prestarla, es mi tessssorooooo)
 
Y en estas estamos, lidiando con mi Cristal, y escribiendo este diario porque me siento obligada a ser la madrina de Cristal de quien esté peleando y sufriendo y no sepa contra qué lo hace. Ojalá esto os sirva de ayuda.
Por hoy lo dejo aquí, para que no se haga largo y poder llevar el diario como se merece, pero al menos ya estáis más o menos metid@s en situación.
 
Os espero mañana, que soñéis bonito. Abrazos de algodón.
 

Ale

Escrito por alejandralain

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